Picasso poliédrico

Picasso poliédrico

Mtro. Manuel de la Cera Alonso y Parada
Departamento de Evaluación del diseño en el tiempo, CyAD, UAM, Azc.
27 de noviembre del 2013

Imaginemos la escena. Picasso acaba de fraguar un cuadro más que se suma a su vasta producción.
Ha decidido abordar un tema que ha sido recurrente en diversas etapas de su dilatada carrera . Se ha autorretratado . Es natural que un artista con una autoestima tan elevada como la suya , haya plasmado tantas veces su propio rostro . Pero esta vez el resultado es algo diferente .
Los rasgos de los trazos del gran artista español en este último retrato expresan una especie de amenazante desasosiego . No hay huella alguna de aquellos otros en los que aparecía más altivo, alegre y confiado , ni tampoco de aquellos en los que deliberadamente se configuró en carácter melancólico o en tono bucólico como ocurre con algunos del periodo azul .
No, esta vez , el cuadro de marras , refleja una extraña ira impotente que linda en la angustia existencial . Picasso es ya un hombre instalado en la vejez cuando lo ha pintado , y sabe que le queda poco tiempo de vida . Eso le produce rabia y enojo .
Él , que casi siempre superó todos los obstáculos que se le presentaron a lo largo del tiempo , y que afirmaba con cierta arrogancia “ yo no busco , encuentro ” , estaba en un trance que efectivamente lo llevaría a encontrar algo que su proverbial vitalidad obviamente tampoco buscaba , un destino inexorable contra el cual nada puede hacerse , la muerte .
No sería extraño pensar que en esos momentos Picasso transitase por la calzada que conduce a la mente a desplazarse por las laderas de la nostalgia y los recuerdos más añejos.
Quizá en esos instantes llegaban a su memoria las imágenes fugaces de sus múltiples amoríos o tal vez columbraba las efigies de sus mejores amigos , a los que él vio fallecidos cuando aún eran muy jóvenes como fue el caso de su camarada Casagemas.
Es probable también que a su cerebro regresaran algunos de los momentos creativos más importantes en los que tuvo una participación decisiva .
No sé , quizá recordó el momento en que inició sus primeras lecciones de dibujo en su casa con su padre.
Es posible que añorase su estancia en Barcelona , o que viese de nuevo en su imaginación la demostración que hizo de ser un prodigioso dibujante y un pintor excelso ante unos reacios académicos a los que sorprendió cuando tenía tan solo 14 años.
Tal vez a su ánimo vinieron las prostitutas que inspiraron el célebre cuadro “ Le Demoiselles D´Avignon ” , obra que en la opinión de muchos críticos supone el puerto de partida de todo el arte moderno del siglo XX .
A lo mejor abrigó de nuevo la indignación que le causó el bombardeo de Guernica , o quizá en esas seniles remembranzas transitaron igualmente los grabados de Minotauros , tauromaquias o aquellos en los que se le ve muy alegre departiendo en diversos escarceos eróticos con mujeres muy sensuales .
¿ O es que quizá pensó en sus ensamblajes escultóricos que de algún modo derivaron de su etapa cubista ?
Es imposible saberlo .
De lo que podemos estar seguros , es que Picasso es un artista cuya extensa trayectoria está signada por el cambio constante .
Su prodigiosa mirada y su fenomenal talento nos abrieron a los demás nuevas maneras de ver la pintura, la escultura , la cerámica , el grabado y el arte en general .
Picasso fue un enorme poliedro que presentaba en cada cara un filón inagotable de creatividad e imaginación portentosa .
Si bien muchos afirman que el artista más influyente del siglo XX es Marcel Duchamp , relegando a Picasso a un discutible segundo lugar , creo que nadie puede negar que sin la presencia del artista de Málaga y su legado , el derrotero que habría seguido la pintura y las vanguardias plásticas durante el siglo XX , hubiera sido muy distinto .
Picasso , en mi opinión , es uno de los grandes clásicos de todos los tiempos , pero no puedo quitarme de la cabeza la idea de que ese último autorretrato que creó hacia el final de su vida , en realidad refleja algo que él intuía y que con certeza le molestaba profundamente , saber que la inmortalidad no es más que una aspiración nominativa y que su desaparición física era inminente .

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